miércoles, 29 de agosto de 2012

« Cadenas rotas »




Great Expectations
1946
 
Director David Lean
 
Guión David Lean, Ronald Neame, Anthony Havelock-Allan, Cecil McGivern, Kay Walsh
 
Novela Charles Dickens
 
Música Walter Goehr
 
Fotografía Guy Green
 
Duración 118 minutos
Reparto
John Mills, Valerie Hobson, Martita Hunt, Alec Guinness, Jean Simmons, Bernard Miles, Francis L. Sullivan, Finlay Currie, Anthony Wager, Freda Jackson
 
Un niño de origen humilde es enviado a educarse a Londres gracias al dinero de un benefactor cuya identidad desconoce.

  

Adaptación cinematográfica de la novela de Charles Dickens titula de Grandes esperanzas (1861), cuyo título en castellano han cambiado a Cadenas rotas sin que parezca haber una explicación razonable.
 
El director David Lean ha llevado al cine, con éxito, dos novelas de Dickens. Primero en 1946, Cadenas rotas (Grandes esperanzas) y dos años después en 1948, Oliver Twist. David Lean, gran director de películas épicas como El puente sobre el río Kwai (1957), Lawrence de Arabia (1962), Doctor Zhivago (1965) así como de otros grandes clásicos como Breve encuentro (1945) ó La hija de Ryan (1970).

 
 
El niño Pip (Anthony Wager) es invitado a la siniestra mansión de la excéntrica y solitaria señorita Havisham (Martita Hunt) para que pase el tiempo allí con ella y con su joven pupila Stella, a la que da vida una debutante Jean Simmons (Cara de ángel, 1952; Desirée, 1954; Espartaco, 1960), a la que la señorita Havisham a modo de venganza, está educando para que sea capaz de hacer daño a los hombres.

 
El Pip adulto está encarnado por el actor inglés John Mills, que bajo la dirección de David Lean lograría el Oscar al mejor actor secundario por La hija de Ryan (1970). El joven recibirá una herencia anónima de la que es informado por el señor Jaggers (Francis L. Sullivan) abogado también de la señorita Havisham. Ya en Londres coincidirá con otro joven, Herbert Pocket, al que da vida Alec Guinness (Oliver Twist, 1948; Cuanto de Navidad, 1951).
 
 
 
En un pequeño pero importante papel nos encontramos con un actor de físico carácterístico, Finlay Currie, al que siempre vemos en papeles secundarios como en Quo Vadis (1951), Ivanhoe (1952), Ben-Hur (1959) que en esta película interpreta a un preso fugado de la cárcel llamado Magwitch.
 
Y como dato curioso, diré que John Mills es el padre de las actrices Halley Mills (Pollyanna, 1960; Tú a Boston y yo a California, 1961) y de Juliet Mills (¿Qué ocurrió entre tu madre y mi padre? 1972).

 
En cuanto a la parte técnica, Cadenas rotas recibió dos Premios Oscar: a la mejor dirección artística en blanco y negro y a la mejor fotografía en blanco y negro además de ser nominada al mejor guión, mejor director y mejor película.
 
 

Siempre se dice que las apariencias engañan, que no es oro todo lo que reluce y que nunca hay que perder la esperanza. Siempre deberíamos tener grandes esperanzas.

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Ciclo Un narrador llamado Dickens

jueves, 23 de agosto de 2012

« Historia de dos ciudades »

A Tale of Two Cities
1935

Director Jack Conway

Guión W.P.Lipscomb & S.N. Behrman

Novela Charles Dickens

Música Herbert Stothart

Fotografía Oliver T. Marsh

Duración 128 minutos
 
Reparto
Ronald Colman, Elizabeth Allan, Edna May Oliver, Basil Rathbone, Mitchell Lewis, Blanche Yurka

 
Londres y París. Cuando Lucía viaja con su padre a Inglaterra, conoce a varios hombres que se enamoran de ella, entre ellos Sidney, un abogado inglés. Pero ella se casa con Carlos y ambos viven felices en Londres. Mientras tanto, en París, el caos y la agitación previos a la Revolución (1789) se adueñan de las calles. A pesar de ello, Carlos debe ir a París, pues van a condenar a alguien por su culpa y ha de impedirlo. Una vez allí, es encarcelado y condenado a morir en la guillotina.

 

Me ha sorprendido y me ha gustado mucho. No conocía nada sobre el argumento de la novela de Charles Dickens y me ha parecido que el propio autor se aleja un poco de sus habituales argumentos sin dejar de ser él mismo.
 
Quizás sea porque estamos en una historia donde todos los personajes son personas adultas. Prácticamente no hay niños o si los hay no tienen excesiva importancia.


Es así cómo nos trasladamos a un argumento a caballo entre dos ciudades: Londres y París. En esta última, París, está a punto de comenzar un periodo histórico de suma importancia: la Revolución Francesa de 1789. Como es característico en Dickens, el autor nos ofrece una comparación entre la rectitud inglesa y la pasión francesa y revolucionria.
 
Es así como en estas dos ciudades se entremezclan los diferentes personajes. Como personaje más principal, aunque tampoco diría que es el protagonista nos encontramos con un joven abogado que aunque bebedor es un buen abogado. Un joven Ronald Colman (Óscar la mejor actor por Una doble vida, 1947), todavía sin su característico bigote, da vida a este abogado de gran corazón y buenas intenciones por el que con el paso del tiempo vamos sintiendo más simpatía y admiración.
 
 
Historia de dos ciudades fue dirigida por Jack Conway que había codirigido el año anterior Tarzán y su compañera (1934). Y otra vez en el papel de malo, tenemos a Basil Rathbone (Robin de los bosques, 1938; David Copperfield, 1935).

 
Lo que más llama la atención son las escenas en las que el pueblo francés toma La Bastilla y posteriormente coloca a los aristócratas bajo el filo de la guillotina. Son escenas multitudinarias con grandiosos decorados y gran cantidad de extras.

Además de la parte histórica del argumento también nos encontramos con una historia de injusticias, de venganza ciega, de crueldad pero también de amor... o desamor. 

 
 
Historia de dos ciudades, como ya he dicho, me ha sorprendido y gustado mucho a pesar de no estar entre las grandes del Cine Clásico, ni contar con grandes actores, ni estar entre las mejores adaptaciones de Charles Dickens.

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viernes, 17 de agosto de 2012

« David Copperfield »


David Copperfield
(The Personal History, Adventures, Experience, & Observation of David Copperfield the Younger)
1935

Director George Cukor
Guión H.Walpole, H.Estabrook
Novela Charles Dickens
Música Herbert Stothart
Fotografía Oliver T. Marsh
Duración 132 minutos 

Reparto
Freddie Bartholomew, Frank Lawton, W.C. Fields, Roland Young, Edna May Oliver, Basil Rathbone, Maureen O'Sullivan, Lionel Barrymore, Lewis Stone, Lennox Pawle, Elsa Lanchester 



Inglaterra, siglo XIX. Cuando el padre del joven David muere, su madre se vuelve a casar. Su padrastro es un hombre cruel que, después de enviudar, manda a David a Londres para que viva de su trabajo.



El propio autor Charles Dickens, confiesa que de entre todas sus novelas David Copperfield es su favorita. Una vez más, Dickens nos lleva a la sociedad del Siglo XIX, en donde conocemos básicamente a dos tipos de personas: los de buen corazón y aquellos que se aprovechan del prójimo sin importarles otra cosas que sí mismos. El contraste entre ambos tipos de personas es lo que marca toda la narración.


El llamado director de mujeres, George Cukor (Historias de Filadelfia, 1940; Luz que agoniza, 1944) es el encargado de esta adaptación de la novela de Dickens en la que cuenta con actores, en aquel momento, poco conocidos.
 
El protagonista David Copperfield está interpretado por Freddie Bartholomew, de nueve años y que en aquellos años alcanzó gran popularidad debido al éxito de la película. Siendo niño intervino en otras grandes películas como Ana Karenina (1935) ó Capitanes intrépidos (1937). El David adulto está interpretado por Frank Lawton.


Entre los secundarios encontramos al bondadoso señor Peggotty, interpretado por Lionel Barrymore (¡Qué bello es vivir! 1946), a la infantil Maureen O'Sullivan (Tarzán de los monos, 1932) o a un jovencísima Elsa Lanchester (La novia de Frankenstein, 1935) o al malvado padrastro de David, Basil Rathbone (Robin de los bosques, 1938) pero el personaje que más llama la atención por su particular forma de ser, de ver la vida y de vestir es el amigable Wilkins Micawber, (W.C.Fields) que siempre piensa que el día le traerá algo extraordinario.


Gran película donde destacan el vestuario y decorados victorianos en blanco y negro que nos trasladan perfectamente a ese inconfundible mundo de Charles Dickens.


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lunes, 13 de agosto de 2012

'Novela de ajedrez'



Como si de una partida de ajedrez se tratara, pero sin rivalidades, mi compañera del blog Zinéfilaz, LU de Tartaruga Máxica y yo, hemos compartido unas horas de lectura conjunta.

Ambas deseábamos leer la misma novela y ¿por qué no hacerlo a la vez? Prácticamente en un sólo día decidimos cuándo era el mejor momento para que ambas pudieramos leerla porque el título de la novela estaba claro:


Novela de ajedrez
de Stefan Zweig

Editorial: El acantilado
Año de edición: 2001
Nº de páginas: 96 páginas

Sipnosis:
Sin capacidad para cualquier otra actividad intelectual, Mirko Czentovicz se reveló, ya desde niño, como un genio del ajedrez, del que ha llegado a ser campeón del mundo. Pero, en un viaje en barco de Nueva York a Buenos Aires, se le presenta un enigmático contrincante: el señor B., noble vienés que huye de los nazis. Uno de los pasajeros del vapor se acerca a los dos personajes acompañando al lector a la confrontación entre los dos jugadores. Si 'Novela de ajedrez' nos presenta el choque de dos naturalezas antagónicas, nos muestra también, y en buena medida, la capacidad de resistencia del ser humano sometido a una presión extraordinaria. Y todo ello con unas grandes dosis de intriga y maestría.


 


Publicada por primera vez en 1944, Novela de ajedrez escrita por el austriaco Stefan Zweig  ha vuelto a sorprenderme, y es que después de haber leído varias de sus novelas o relatos creo que Stefan Zweig es uno de los mejores escritores del Siglo XX.

En Novela de ajedrez nos atrapa entre tres historias: la del narrador, la del campeón de ajedrez y la de un misterioso señor B, que ante un tablero de ajedrez es capaz de poner entre las cuerdas al campeón mundial. ¿Cómo es esto posible?

La historia del narrador - el escritor -  es la que menos conocemos y la que menos interés nos produce ya que símplemente es un mero testigo de las historias de la vida del campeón de ajedrez - hombre de pocas luces - y del pasado reciente de un hombre, el señor B., que parece conocer perfectamente cada movimiento sobre el tablero.

De nuevo, Stefan Zweig, es crítico con la sociedad de su época y con los acontecimientos que en aquellos años estaban sucediendo: la crueldad del nazismo.

Recomiendo la lectura de ésta o cualquier otra novela escrita por este autor.



Podéis leer la opinión de LU, aquí.


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Stefan Zweig (Viena 881 - Brasil 1942). Sus obras fueron las primeras en expresar una clara protesta en contra de la intervención de Alemania en la II Guerra Mundial y todas sus consecuencias. Escribió novelas, relatos y biografías que obtuvieron gran popularidad en la década de 1920 y 1930.


Creyendo que el nazismo llegaría a extenderse sin remedio, en 1942 se suicidió junto con su esposa en Brasil donde vivían exiliados.


Varias de sus obras han sido llevadas al cine, entre ellas Novela de ajedrez, bajo el título Juego de reyes (1960), y que personalmente me ha gustado mucho, pero quizás la de mayor importancia sea la adaptación del relato Carta de una desconodida (1937), llevada al cine en 1948 por Max Ophüls y protagonizada por Joan Fontaine.